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Domingo de Ramos |
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Historia del Programa de Niños Bielorrusos |
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La Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena apostó y optó hace unos cuantos años por participar -junto con otras Hermandades de Sevilla y de otras provincias andaluzas- por el Programa de Acogida de Niños Bielorrusos, víctimas involuntarias de la explosión del reactor nº 4 de la central nuclear de Chernobyl, el 26 de Abril de 1986, que permitió que gran parte de radiación se dispersara en distintas direcciones. Bielorrusia, que en su traducción literal significa Rusia Blanca, se convirtió en pocos días en un país negro. Sus campos, que antes abastecían cereales, verduras y frutas a todos los bielorrusos, de golpe, quedaron inutilizados. Desde ese momento, el terreno contaminado se ha convertido en una trampa mortal para todos los habitantes bielorrusos y ucranianos. Muchos de los elementos radiactivos simulan una composición parecida a los minerales naturales y el cuerpo los asimila de forma natural. Varios ejemplos de estos elementos son: - El cesio 137, que se comporta como el potasio y provoca problemas gastrointestinales y de la sangre. - El estroncio 90 se parece al calcio y se acumula en los huesos. Provoca cánceres de hueso y de médula. - El yodo 131 se concentra en la glándula tiroides, sobre todo en la infancia. - Al plutonio, el cuerpo lo reconoce como hierro y es absorbido por la sangre y los glóbulos rojos. Provoca leucemia, mieloma y otras formas de cáncer. No intentaremos cansar con nuevos datos sobre las desastrosas consecuencias que este hecho han tenido y seguirán teniendo durante los próximos años, pero un reciente informe de Greenpeace anuncia que la incidencia de cáncer ha aumentado en Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Entre 1990 y 2000 se documentó un incremento del 40 % de todos los cánceres en Bielorrusia. Por otra parte, un estudio reciente ha indicado que el cáncer de tiroides ha aumentado hasta un 88,5 veces en niños; un 12,9 veces en adolescentes y un 4,6 en adultos. Así pues, la única finalidad del Programa es colaborar con el saneamiento de los niños. Éste se produce con la estancia de los mismos en nuestras casas, acogiéndolos en un país como el nuestro y librándolos, de este modo, de la contaminación radioactiva de sus lugares de origen, aunque sólo sea durante un corto periodo de tiempo. Los niños, a los pocos días de su llegada, tienen su revisión pediátrica en la zona de pediatría del Hospital Infanta Luisa, gracias a un acuerdo de colaboración que nuestra Hermandad y el citado Hospital renuevan cada año. Desde allí, los niños son derivados, según sus necesidades, a las consultas de Dermatología, Traumatología, o cualquier otra consulta. A continuación, en días sucesivos van pasando por el Odontólogo, con cuya Facultad y Colegio se ha llegado también a sendos convenios mediante los cuales, de forma totalmente altruísta, a los niños se les realiza todas las intervenciones dentales que son necesarias. Por otra parte, también se ha llegado a un acuerdo con el Colegio de Oftalmología y los niños que necesitan que se les revise la vista acuden a las consultas para ello. Como se puede observar, no se trata en modo alguno de conceder a estos niños unas vacaciones lejos de su país. Estamos trabajando por su salud, que nadie se lleve a engaño. Desde el último voluntario hasta el Hermano Mayor, y pasando por todas las Familias de Acogida, nuestra intención es que estos niños puedan disminuir el riesgo de sufrir graves enfermedades ahora y en un futuro. Durante los días de estancia en nuestro país, con comida no contaminada y en un ambiente limpio de todo elemento radioactivo, donde sus cuerpos se encuentran lejos de contaminación, se prolonga la esperanza de vida entre un año y medio y dos años. Es importante saber que ninguno de los posibles males derivados de la contaminación radioactiva es contagioso. La experiencia que os proponemos vivir es una experiencia de amor, con unas criaturas que dan mucho más de lo que reciben, ya que no hay nada más grande que la sonrisa de un niño. Por todo ello la Hermandad sigue participando en el programa, pero, para que este Programa resulte exitoso, os necesitamos a todos: podéis participar como voluntarios para acompañar a los niños en las excursiones semanales, como padres de acogida el próximo año o como aportación económica para contribuir a sufragar los cuantiosos gastos del Programa de acogida. Sea como sea, tu Cristo de la Cena te lo va a agradecer.
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